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LA HISTORIA DE LOS JUGUETES
Si uno tiene ganas de jugar, cualquier cosa se transforma en juguete. Cuando, por diversión, damos un puntapié a una naranja, la convertimos en pelota. Si, en cambio, le tallamos una boca sonriente y unos ojitos, la convertimos en la anaranjada cara de una muñeca, o de un títere. Y a la media naranja que flota en un río cuesta poco convertirla en barquito. Juguetes han sido y lo siguen siendo, entre otras muchas cosas, las semillas del eucalipto, que sirven como buenos soldados, todos en fila. Como los muñequitos, esos que son palitos de ligustro sin cáscara, con trajes de hojas y sombreros de flores. ¿Desde cuándo hay juguetes? Sin duda, desde que los chicos tuvieron ganas de jugar... y los grandes también. Los arqueólogos los han descubierto en ruinas muy antiguas. En las tumbas de los faraones se encontraron muñequitos, pequeños animales y enseres que representaban las distintas ocupaciones de los egipcios. En Egipto hubo buenos fabricantes de juguetes. Sabemos que a los chicos de la antigua Roma les gustaba mucho el trompo y la peonza, que era un soldadito de madera que se hacía bailar con una cuerda arrollada al cuerpo. A las chicas romanas les encantaban las muñecas. ¿Y en los castillos de la Edad Media? Mientras los hombres se ponían las armaduras para ir a la guerra, los chicos se entretenían con juguetes de barro vidriado y silbatos. Pasó el tiempo y las naves de Colón llegaron a América... los españoles exploraron este continente... la expedición de Magallanes dio por primera vez la vuelta al mundo... ¿Con qué jugaban los chicos europeos de aquellos tiempos? Con pajaritos y muñecos de cartón, con globos que se inflaban por medio de una jeringa, con molinetes que ellos mismos fabricaban con nueces. En aquella época, los primeros soldados de plomo y de madera empezaron a librar sus guerras de juguete. Más tarde aparecieron los muñecos articulados, y los polichinelas. Después, se pusieron de moda los juguetes de plomo: mesas y lámparas, carruajes y caballos. Hoy jugamos con cohetes y naves y cascos espaciales, cosas estas que guardan relación con los viajes verdaderos por el espacio. En otros tiempos los juguetes también reflejaron acontecimientos importantes de la época; por ejemplo, después de la Revolución Francesa, se hicieron pequeñas Bastillas de cartón pintado. Los juguetes se hacían a mano, uno por uno, como los de madera plana de Tirol, que eran la obra de toda una familia. Pero más adelante, cuando la forma de trabajar cambió y casi todo se hizo en fábricas, tanto estos juguetes como los otros se fabricaron a máquina: los juguetes mecánicos, los pequeños muebles, los rompecabezas, los pianitos. Y la preferida de todos los tiempos: la muñeca. En las grandes exposiciones de juguetes se ven muñecas de todo el mundo, unas modernas y antiquísimas otras. Hasta muñecas planas como las africanas de la Costa de Oro. Otro juguete casi universal es la pelota. Se la conoce en América, Europa, Asia, África... Y en algunos lugares se la fabrica con los materiales más extraños: los botocudos, indígenas de América del Sur, la hacen con piel de perezoso que rellenan con musgo. Hoy día los chicos tienen toda clase de juguetes. Trenes eléctricos, muñecas que caminan y cantan, cerebros electrónicos y muchísimos más. Sin embargo, no hay que olvidar que si uno tiene ganas de jugar cualquier cosa se transforma en juguete: un palo de escoba o un cajoncito. | |